Recientemente me he dado cuenta que, a pesar de mi feminismo convencido y mi lucha por la igualdad, cumplo, muy a mi pesar, gran parte de los estereotipos y roles femeninos que se supone debe tener una mujer en esta nuestra sociedad, pues mi educación (tengo 25 años) no ha sido distinta a la vuestra.
No pude desarrollar mis habilidades futbolisticas porque las niñas no juegan al futbol y desde luego, no querían hacer un equipo femenino en el colegio… Recuerdo muy bien como me sentí cuando mi padre no me llevo con él y mi hermano a ver al cine batman, y aún hoy día no acabo de entender muy bien el porque, ¿igual era mejor que me quedara en casa con mi madre aprendiendo a coser? (No os confundais, quiero mucho a mis padres y creo que me han educado bien). He tenido que escuchar mil veces a mi abuela decirme: “eso no es de señoritas”, y ver como en las comidas familiares yo y mis primas ayudábamos a recoger y fregar mientras el resto de los primos se quedaba en la mesa con los hombres… Todo esto no tiene nada de especial, y supongo que a todas os resulta familiar.
Siempre he sido yo bastante guerrera, lo cual me ha llevado a revelarme contra todo este tipo de comportamientos muchísimo antes de haber oído hablar, ni remotamente, de feminismo, y gracias a ello he conseguido cambiar algunas cosas, y como no, también me he ganado mi fama de niña rebelde, problemática y “feminista radical” (que gracia me hace este termino).
Bien, una vez contextualizadas, podeis imaginar como me sentí yo recientemente, al descubrir que, a pesar de mi feminismo, cumplo el rol/estereotipo básico y principal para el que se nos viene educando a todas las mujeres, y que llevamos tan tan interiorizado que no somos ni conscientes: anteponer las necesidades de los demás a las mías.
Y así llevo yo, sin ser consciente, 25 años por la vida, relacionándome de este modo con los demás, y en especial con los hombres, hermano, familia, novios, amigos, etc. Consecuencias: baja autoestima (pensar que para que la gente me quiera tengo que estar ahí siempre pendiente), frustración (por dar siempre más de lo que recibo) y sobre todo, dificultades para encontrar un equilibrio entre pasividad y agresividad, entre hacer lo que los demás quieren o esperan de mi y hacer lo que yo quiero, con los consiguientes conflictos que eso supone.
Direis: Y que? No es para tanto… eso nos pasa a todas…
Pues sí, si es para tanto. Basta ya de pensar tanto en los demás. Como dice la canción de Bebe, “hoy voy a calzar tacones para hacer sonar mis pasos“, y al que no le guste, que no mire.
Con todo esto lo que quiero decir es que la igualdad que actualmente tenemos es como las correas extensibles de los perros, la alargas y ellos piensan que pueden corren todo lo que quieran, hasta que se dan cuenta de que en realidad están atados.
LA PERSONA MÁS IMPORTANTE DE TU VIDA… ERES TÚ!!!
La teoría es fácil, aplicarla ya es otra historia.


1. casandra o Mércores, 21/01/2009 ás 14:06:
A mí tampoco me llevaba mi padre al fútbol. Me quedaba en casita ayudando a mamá, mientras mi hermano lo acompañaba en el ritual masculino dominguero por excelencia. A mi también me llaman feminista radical. A mucha honra. Me vale lo de feminista radical o si lo prefieren, radicalmente feminista. Tenemos que seguir con esa mochila tan cansina… de adjetivos, de reproches… Tenemos que seguir pidiendo permiso para ser y estar ahí.No sé por qué me recuerda a aquello de la transición: Una cosa es libertad y otra libertinaje. Pués yo creo que nos hace falta mucha libertad y mucho libertinaje.
Por último, Roris, en mi vida yo soy la más importante, pero luego estás tú, Mariola, y muchas chicas y chicos más.
2. vic o Xoves, 22/01/2009 ás 0:07:
Me siento bastante cercano a vuestro sentimiento feminista radical, es necesaria una discriminación positiva de las mujeres para que de una vez por todas se dé la necesaria igualdad, y sobre todo respeto, y es necesario que mujeres luchen y griten a esta sociedad que es necesario un cambio, pero tampoco todo ha de ser achacado al machismo de la sociedad.
Quizás este sea un motivo de que cierta parte de la sociedad empiece a percibir el feminismo como “mujeres radicales contra los hombres”, no todo puede ser achacado al machismo, anteponer las necesidades de los demás a las propias es una virtud/defecto de una mujer/persona, no del colectivo femenino.
Ser “feminista radical” yo lo veo positivo, entendiendolo como una lucha e implicación constante por los derechos de las mujeres, pero creo que no se puede caer en el error de achacar “todo al machismo”, la sociedad es la que es y no creo que sea malo que una niña quiera jugar con muñecas y un niño con balones de fútbol, lo malo será que si una niña quiere jugar al fútbol no le dejen por ser niña, ahí es donde está la verdadera lucha. No quiero decir que no haya que romper con esos estereotipos, pero no todo es machismo.
3. roris o Xoves, 22/01/2009 ás 16:45:
primero muchas gracias por sumarte al movimiento feminista, segundo, yo no pretendía decir que todo fuera achacable al machismo, pero es un hecho que a las mujeres se nos ha venido educando para ser amables,dulces y atender a las necesidades de los demás. Obviamente esto está cambiando y obviamente esta cualidad de preocuparse por los demás no es exclusiva de las mujeres, y desde luego que cada niño o niña juegue con lo que quiera, pero hemos de ser conscientes de que es necesario no seguir perpetuando los estereotipos porque con ellos no solo sufren las mujeres…que pasa con esos hombres a los que les gustaba jugar con muñecas, ponerse la ropa de sus madres y pintarse los lavios, seguro que también tienen mucho que decir al respecto.
pd: aunque tampoco podemos negar que estamos más sensibilizadas con el tema que el resto de la gente. Te prometo que me encantaría dejar de estarlo pq eso supondría que ya no es necesario.