O Concello de Pontedeume, a través da súa Concellería de Servizos Sociais, convoca o II Certame de relatos breves pola Igualdade de Xénero. Esta convocatoria enmárcase dentro das accións a desenvolver no I Plan de Igualdade de Oportunidades entre Mulleres e Homes do Concello de Pontedeume Xorde co obxectivo de utilizar a creación literaria como unha das posibles vias para poñer de manifesto e visibilizar o papel das mulleres nos distintos ámbitos da vida: política, economica, cultural…, tanto na esfera pública como na privada.
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Creado por roris o Luns, 3 de Agosto de 2009
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Creado por casandra o Martes, 7 de Xullo de 2009

Casandra, con siete años, en el colegio
─ Don Ubaldo, pase, por favor.
─Buenos días Don Ubaldo─coreó la clase, puesta en pie─.
Habíamos pasado dos mañanas lijando los pupitres para después pasar a encerarlos. Las mesas de madera habían sido tatuadas furtivamente en las largas horas de clase, con corazones y flechas, nombres de chicos y frases de amor con tinta azul y roja.
La profesora hace una semana nos comentó que vendría el Inspector de Educación a visitarnos y que todo tendría que estar como los chorros del oro. Se dirigió a mí para advertirme de la severidad de Don Ubaldo y de las graves consecuencias que tendría si no mostraba una conducta apropiada. “Don Ubaldo no es tan indulgente como yo, y si sabe cómo es usted realmente, y quizás tenga ya algún informe suyo ( los inspectores están enterados de todo), a buen seguro que la mandará a un reformatorio, lejos de su familia y de sus compañeras”.
No quise ni imaginar la crueldad de Don Ubaldo. Estaba resignada al trato de Doña Livia. Le gustaba burlarse de mí delante de mis compañeras con cualquier motivo. ¡”Qué mal dibuja!”. “Se pasa el día en babia, imaginado historias”. “No hace más que leer todos esos libros de aventuras”. “Si yo fuera su madre, la pondría ahora mismo a fregar escaleras”. Todos los días me llamaba a su mesa para preguntarme la lección. Yo balbuceaba unas frases, pero luego comenzaba a tartamudear y no podía continuar. A menudo me pegaba un coscorrón. Al final de las clases, me quedaba castigada a repasar la lección que no sabía.
─Buenos días, señoritas.
Don Ubaldo era un hombre muy alto y delgado, con una frente despejada y un bigote fino. Vestía un traje de franela gris oscuro. Tenía un aíre severo.
Comenzó a pasear entre las mesas, deteniéndose de vez en cuando en un pupitre. Pasaba la mano por encima y movía la cabeza mostrando aprobación. “Estas mesas están en un buen estado”. La profesora, que lo acompañaba en su recorrido por el aula, estaba muy satisfecha.
A medida que avanzaban hacia donde yo estaba, el ritmo de mi corazón se fue acelerando. De repente me dí cuenta que en el estante de mi pupitre estaba Mina. Era una araña que encontré hace dos días en el suelo, la metí en la caja del boli Inoxcrom que me trajeron los Reyes Magos. De vez en cuando la ponía encima de la mesa para observar sus movimientos, luego la volvía a poner en su lugar. Precisamente esa misma mañana había decidido que la liberaría de su encierro hoy mismo
Don Ubaldo se detuvo junto a mí. Puso sus manos en mis hombros y por un momento pensé que iba a descubrir a Mina, pero sólo me dijo que cuidase un poco más los libros. El libro de Geometría que tenía encima de la mesa estaba plagado de dibujitos.
─Bueno, Doña Livia, veo que el aula está en perfecto estado.
Me pareció que la profesora se ruborizaba, mientras sonreía.
—Gracias, Don Ubaldo. Ahora, si le parece, podríamos llamar a dos alumnas para que den la lección de Geografía Española de hoy.
—Muy bien. Pués encárguese usted misma de designarlas.
—Beatriz y Violeta al mapa.
Deseé morirme en ese momento. Al mapa, nada menos que al mapa de España.Y encima, delante del cruel Inspector.
Beatriz declamó los cabos de España con una rapidez y una seguridad envidiables, mientras los iba señalando con una regla de madera: Machicaco en Vizcaya, Peñas en Asturias… En un suspiro llegó a Rosas en Gerona, y se quedó mirando a la profesora que le devolvió una sonrisa de aprobación.
─Muy bien, Doña Livia. Pero, ¿no deberían estudiar los cabos el curso que viene?
─Sí, Señor Inspector, pero mis alumnas, salvo raras excepciones, siempre van por delante. Eso las distingue de las demás. Ahora, si le parece, Violeta nos dará los golfos de España.
Los “golfos”. ¡Dios mío! Me enfrenté al mapa mudo de España y comencé a temblar. Esperaba que no se notase mucho. Después de un instante que me pareció un siglo, Don Ubaldo me preguntó:
─Vamos a ver, Violeta: ¿Usted, sabe lo que es un golfo?
─Un golfo… Un golfo es…
─Sí, un golfo ─subrayó la profesora, alargando todas las letras de la palabra.
Agarré fuertemente la regla entre mis manos para disimular el temblor, junté las piernas. De pronto sentí unas ganas de mear irrefrenables. Junté las dos piernas. Pero, no pude evitarlo y pasados unos instantes un hilillo líquido y caliente se deslizó por mis piernas, hasta hacer un charco en el suelo.
Don Ubaldo me miró por encima de sus gafas. “¿Está enferma, señorita?”.
─¿Me va a castigar? Por favor, no me mande al reformatorio.
─¿Al reformatorio? Pero, ¿qué está diciendo? ¿Qué le pasa a esta niña, Doña Livia?
─Ya ve Don Ubaldo, una extravagante. Eso es lo que es. Se pasa todo el día con la cabeza en otra parte, leyendo no sé que cuentos, escribiendo historias raras… Y es un auténtico zote. No hay un día que traiga aprendida la lección. Ahora viene con lo del reformatorio. Como ha podido comprobar, en medio de la excelencia siempre hay alguna excepción.
Doña Livia me acompañó hasta la puerta.
─Vaya a cambiarse a casa y no vuelva hasta la tarde.
Jamás olvidé aquella sonrisa burlona.
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Creado por casandra o Luns, 6 de Xullo de 2009

Acaba de desvestirse. Solo le queda quitar la peluca, una Kanekalon pelirroja de media melena. Y las pestañas. Por último, se aplica el quita maquillaje; no hay tiempo ni para la crema limpiadora. Después, una ducha rápida, pero imprescindible para despejarse y desprenderse del olor a tabaco.
─¿Dónde habré puesto el alzacuello? ─se pregunta, mientras mira entre los potingues de la cómoda─.
Va a llegar tarde a misa de ocho, y es la tercera vez este mes.
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Creado por mariola o Mércores, 17 de Xuño de 2009
http://www.edicionespeninsula.com/es/llibre/5×2-9_10829.html
Cinco escritoras españolas comprometidas contra a violencia de xénero, Ángeles Caso, Espido Freire, Rosa Regas, Eugenia Rico e Lourdes Ventura, firman neste libro unha recopilación dos relatos que construiron sobre a testemuña doutras tantas mulleres que en distintos momentos das súas vidas foron vítimas de agresións, vexacións e ameazas machistas.
Clasificado en Lecturas, Violencia
Creado por roris o Luns, 6 de Abril de 2009
Hoy, una mujer víctima de violencia nos ilustra con su testimonio, para que podamos entender, las que no pasamos por ello, todo lo que supone que la persona que amas te maltrate.
Antetodo, agradecerle que nos permita hacerlo publico y expresarle nuestra solidaridad, apoyo y reconocimiento por haber conseguido salir y vivir una nueva vida libre de violencia. Una nueva vida que no le ha salido gratis, como podreis comprobar cuando leais todo el relato.
Sin más, os dejamos con sus palabras:
“….mi ex-maltratador se relacionaba con una yo que no existía gravitaba sobre mí desde el principio de aquella situación. Aun reconociendo esa sensación de inestabilidad total, que era como carecer de suelo, precisamente por no tener dónde agarrarme, la situación se prolongó muchos terribles años. Lo peor era notar cómo esa persona inexistente, la imagen de mí, cobraba fuerza en él, pero ella no podía hacer nada puesto que no existía; a la vez yo, la persona real de carne y hueso, iba desapareciendo, emborronándome, diluyéndome. Una mujer maltratada no está en la relación por el mal trato, sino a pesar de él. Ella ama a ese hombre, cree en él. Un día se enamoró de algo que le tocó en lo profundo de su alma y confía en que es real, en que eso que vio en él y que la enamoró es justamente la parte sustancial de él, ese hombre especial para ella”. “Los malos tratos que ha recibido ni siquiera le parece que provengan de él, del ser verdadero del hombre, por así decirlo. Los toma como pequeñas crisis, crecientes, cada vez más grandes, pero crisis, reacciones disculpables, incluso malentendidos, algo humano, fallos, nada que ver con la esencia de lo que ella ama. Además de eso, ella cree que tiene la culpa de que la relación haya salido mal o se haya deteriorado. Cree que ella ha hecho mal su parte, que mientras él estaba en crisis ella no supo ayudarle.”
“Cuando se aleja, lo hace porque el mal trato la va destruyendo y ella ama la vida. Se aleja, en cierto modo, siempre provisionalmente, mientras él se cura o cambia, para curarse ella misma y cambiar. Separarse de él no lo vive como algo definitivo. En la distancia, vuelve a saborear esas cualidades de él que la enamoraron y finge y actúa en su cabeza una relación nueva con él en la que ella lo hace bien y la relación se salva. Cuando por fin consigue salir adelante, rehabilitarse como tú dices, reestructurarse digo yo; cuando ya tiene un trabajo y un cole para sus hijos y un entorno que tal vez la acoge (aunque ese nuevo entorno para ella no deja de ser como un país extranjero), la propia rutina favorable la hace creer que todo es posible, que también él, seguramente, habrá tenido tiempo de pensar, habrá salido de sus crisis, habrá cambiado. Cree además, que, seguramente ella misma debe de haber aprendido a enfrentarse a aquello que hizo mal. Porque en su corazón sigue creyendo en él y amando a ese hombre; ese hombre es “su país”. Ocurre además que cuando una se separa de un maltratador, se le cae por tierra el edificio de la propia vida y de la propia persona. Es como si la vida dijese a la mujer: “todo lo que has hecho, lo has hecho mal. Todos estos años que han pasado, no han pasado. Toda tu vida ha sido una mentira una sarta de falsedades. Porque has vivido cinco, diez, veinte años con un hombre que no supiste elegir, por eso has vivido una vida de mentira”. Si ese mensaje resulta cierto, la mujer maltratada se siente morir, vacía, su vida ha sido toda en vano. Imagina qué vacío siente ella, Marisol. Al final, juntas todo y tienes muchas más “razones” para volver con él que para seguir lejos de él. Volver con él, si la vida con él fuera posible, y el corazón de la mujer lo es, significa reestructurar su vida pasada y dar sentido al presente y al futuro. Por eso vuelve, porque tiene que demostrase a sí misma que es una mujer entera y capaz, que cuando se enamoró no estaba loca, que su vida entera tenía sentido, que sus hijos provienen e un padre y no de un monstruo, que lo que ha sido, ha hecho y es y hace forman un continuo dentro de ella que le dan sentido como ser humano, que su esencia está entera. Porque si no es así, si ella está rota, la vida duele tanto que mantener la opción del alejamiento es el destierro no del país, sino de su propia alma. ….””No sé si estas cosas se pueden “entender”; a lo mejor no. A lo mejor hay que vivirlas para saberlas…Una superviviente de VG no deja de cuestionarse su propia valía, la esencia de su persona, su mero ser. La pregunta es “Si me equivoqué tanto y puse mi amor en un infierno, ¿qué o quién soy?” “Como ese infierno surgió, en primer lugar, del amor, la mujer no tiene más opción, en principio, que negar el maltrato. Piensa: NO ES POSIBLE QUE SI ME AMA, ME MALTRATE. ME AMA: LUEGO NO ME MALTRATA.Para salir de él, lo primero tiene que aceptar que lo que recibe es maltrato. Pero no basta, pues siempre está el amor diciendo “aquí estoy yo”. Ella ama a su compañero. Sabe que es humano. Si tiene malos momentos, bueno, todos nos equivocamos. No se le pasa por la cabeza, a causa de ese amor de origen, que él pueda tener intención de destruirla. Ella no concibe el amor/posesión, sino que vive el amor/entrega. Nada de esto se da en el caso de otras víctimas vinculares. Por eso, creo que si llegan a salir del maltrato sin estragos totales que las hayan aniquilado (que también es posible, dada la crueldad), esas otras víctimas pueden realmente reestructurarse y vivir. Las cicatrices del maltrato en VG, en cambio, son daños estructurales internos que sólo pueden suplirse con dos cosas: tesón personal y apoyo social. Ya vamos viendo que el apoyo social es más bien precario. En cuanto al tesón personal, en la superviviente, la voluntad de vivir sustituye a su esencia dañada, y, como todos los actos de voluntad, hay que actuarlo todos los días, mirar a la cara a la ausencia de persona que se ha instalado dentro de ella desde que se fue de la relación, porque con el fin del maltrato y el fin del relación, ella incorporó a su esencia el reconocimiento de su error, de su “no ser”, que la relación (insanamente) mantenía. INSANAMENTE, PERO MANTENÍA LA SENSACION DE SER O LA ILUSIÓN DE SER. Al romper con el maltratador y con la relación, también la mujer rompe consigo misma.”
Clasificado en Humor, Igualdade, Lecturas
Creado por roris o Domingo, 29 de Marzo de 2009
Todos e todas estamos de acordo en que a violencia cara ás mulleres é unha lacra social.
A maioría queremos acabar con este problema pero para eso debemos atallalo pola base. Intentar cambiar esas crenzas que temos tan interiorizadas, que non somos nin conscientes ou que non queremos cuestionar, esas crenzas nas que se basea este tipo de violencia.
Ideas extendidas como “o amor pode con todo”, a “media laranxa”, ideas como que se non tes parella non estas completo/a, o principe azul, en definitiva todas as ideas do amor romántico que imperan na nosa sociedade, ideas que se nos transmiten dende todolos ámbitos da sociedad, peliculas, cancións, series de televisión, publicidade, contos… Ideas que fan infeliz a moita xente, ideas que fan que as persoas aguanten situacións que non deberían permitir! Porque o amor non o é todo, alomenos a idea de amor “romántico” que se nos fai creer dende que nacemos. Hai moitos tipos de amor, cada quen escolle o que quere para si, pero antes de escoller pensa ben no que mereces. Mereces algo mellor?
Cambiemos o conto!
E para ir empezando podedes votarlle un ollo a esta nova versión do conto da “Cenicienta“.
Clasificado en Actualidade, Lecturas
Creado por roris o Domingo, 8 de Marzo de 2009
Se celebra hoy desde hace más de 100 años el Día Internacional de la mujer, y para conmemorarlo un poco de poesía:
BEATUS ILLE
Dichoso aquel
que en otro tiempo
encontraba:
la casa limpia,
la ropa planchada,
la mesa puesta,
los niños durmiendo,
y la mujer
a sus órdenes.
Así dirán,
mañana,
los hombres de hoy
cuando recuerden
estos días
de oficio sin sexo
que por siglos
eludieron,
calificándolos, astutos,
de “femeninos”.
Y…es muy natural
que así se lamenten
como añoran hoy
quienes evocan
los felices tiempos
de un ayer de esclavos
sin sindicatos ni leyes
y sin derechos humanos.
Tiempos iguales
a los que hoy corren
tras las cerradas puertas
de nuestra intimidad,
como trabajadoras
de doble jornada
sin descanso y sin salario;
desterradas sexuales
de los altos sillones
del poder y la fama.
<!–
Autora: Luz Méndez de la Vega.
De: Las Voces Silenciadas.
Clasificado en Lecturas
Creado por casandra o Martes, 30 de Decembro de 2008

Hola Ana:
Hace días que te debo unas líneas, pero hsata hoy no me he sentido con fuerzas para hacerlo. En primer lugar, muchas gracias por haber estado tan cerca de mí en estos útlimos tiempos tan duros, a pesar de que estemos tan lejos. Ya han pasado una semanas de la muerte de mi padre y, por fin, me encuentro con el ánimo de escribirte y contarte cómo viví sus últimos momentos.
(…) Después del mediodía, a la hora de comer, el tanatorio se vació y me quedé a solas en él un ratito. Y entonces, por primera vez, pude fijarme en mi padre. Estaba un poco aturdida por el bullicio delas útlimas horas después de su muerte. Todo había sucedido tan deprisa: la visita del médico que certificó su fallecimiento, la funeraria, las llamadas a la familia y a los amigos…
Allí estaba, bajo el cristal del ataúd, recién encargado. Un hombre elegante, con un bigote un poco antiguo. Llevaba un traje azul con rayas color granate y una corbata con triángulos azules. Ese traje, es el mismo que estrenó el día de mi boda, hace más de doce años. Hay que er, Ana, lo que duran algunos trajes: mucho más que algunos matrimonios. De pronto, me vino a la cabeza aquella foto. Jorge, mi ex, y yo, salimos or la puerta del Juzgado el día de nuestra boda. En ese instante en el que Paco, el primo de jorge, disparó esa foto, se ve como un detenido entra por esa misma puerta, esposado con las manos a la espalda, flanqueado por dos agentes de la Guardia Civil. Dos pasos más atrás se ve a mi suegra y a mi padre. Los cuatro sonreimos, mientras cerramos los ojos para esquivar el arroz que lanzan la familia y los amigos.
Siempre pensé que en un momento como este me contraría triste, abatida por la pérdida; que lamentaría las discusiones que habiamos tenido siempre, que me pesaría no haberle desmostrado el cariño que, de verdad sentía por él; sin embargo, estaba ahi sentada frente a su cadaver, sparados por una vitrina de cristal y pensando en un traje azul con rayas de color granate. En una foto de boda con un detenido, y en la sensación que tuve la primera vez que ví aquella foto. Así es la vida, mientros unos salen felices y confiados a amarse, a casarse, a llevar a los niños al parque, otros entran tirstes, derrotados, en los juzgados, en las cárceles, en los hospitales…
No recuerdo el tiempo que estuve contemplandolo hasta que llego mi madre con mi hermana. Las abracé, luego lo miré por última vez, antes de abandonar la sala.
Entonces fui consciente de que lo había perdido para siempre. Que ya no habría tiempo para aclarar malentendidos, para llenar las horas de silencio entre los dos, para decirle lo que lo quería… Pero sobre todo, en aquel instante, sentí que hubiese dado cualquier cosa por haber bailado con él un tango, un fox-trot, un vals… cuando me cogía las manos para que bailase con él en las fiestas de fin de año de mi infancia y, yo, avergonzada decía que no. (…)

